- El mercado de activos tokenizados casi se cuadruplicó en 2025, alcanzando cerca de 20.000 millones de dólares, consolidando 2026 como el año de implementación real.
- Instituciones como BlackRock, JPMorgan y HSBC ya operan productos financieros tokenizados sobre blockchain, marcando el salto de la fase experimental a la institucional.
- La tokenización resuelve problemas estructurales del sistema financiero tradicional: iliquidez, exclusión de pequeños inversores y altos costos por intermediación.
Durante años, invertir en activos como edificios comerciales, obras de arte, bonos gubernamentales o participaciones en empresas privadas fue una actividad reservada a grandes instituciones financieras o a individuos con fortunas considerables. La complejidad operativa, los altos requisitos de capital y la falta de infraestructura tecnológica adecuada mantenían estos mercados fuera del alcance del inversor común.
Sin embargo, la tokenización de activos del mundo real, conocidos en inglés como Real World Assets o simplemente RWA, está cambiando las reglas del juego.
En términos simples, la tokenización convierte el valor de activos físicos o financieros en representaciones digitales que pueden comprarse, venderse y transferirse sobre redes blockchain de manera casi instantánea, con total transparencia y sin la cantidad de intermediarios que hoy encarecen cada transacción.
Según el Foro Económico Mundial, esta tecnología “promete ofrecer inversiones más accesibles, rápidas, económicas y transparentes”, especialmente para aquellos sectores de la población que históricamente han tenido dificultades para acceder a las instituciones financieras tradicionales.
Esta guía está pensada para los lectores que se acercan al mundo de los RWA por primera vez, pero también para quienes quieren profundizar en las implicaciones de negocio que esta tecnología tiene a nivel global.
¿Qué son los RWA y por qué han logrado tanta adopción?
Un activo tokenizado del mundo real, es en esencia, una representación digital, única y verificable, del valor y los derechos asociados a un activo que existe en el mundo físico o financiero.
Ese activo puede ser un inmueble, un bono corporativo, una acción de empresa, una obra de arte, una materia prima como el oro, o incluso derechos de propiedad intelectual. Lo que la tokenización hace es trasladar la propiedad o los derechos sobre ese bien a una red blockchain, donde queda registrado de manera inmutable y puede ser negociado de forma eficiente, según explica el equipo editorial de BBVA Creative.
El mecanismo que hace posible todo esto es el contrato inteligente, o smart contract. Se trata de un programa de software que se ejecuta automáticamente cuando se cumplen condiciones predeterminadas, sin necesidad de que intervenga ninguna persona.
Por ejemplo: si un inversor posee tokens que representan una participación en un edificio de apartamentos, el contrato inteligente puede distribuir automáticamente los ingresos por alquiler de manera proporcional a cada poseedor, calcular los montos correspondientes y realizar las transferencias, todo sin que ningún banco o gestor tenga que intervenir manualmente.
Otro elemento técnico fundamental es el llamado oráculo, un sistema que introduce en la blockchain datos verificados provenientes del mundo real, como el precio actual de un activo, quién es su propietario legal o si ha ocurrido algún evento corporativo relevante. Sin oráculos confiables, un token podría dejar de reflejar la realidad: imagina que el edificio representado por los tokens se vende, pero el sistema digital no se actualiza. Los oráculos son los encargados de que eso no suceda, garantizando que el token siempre sea un espejo fiel del activo físico que representa.
Por lo tanto, la razón por la que los RWA han ganado tanto terreno en los últimos años es porque resuelven problemas reales que el sistema financiero tradicional no ha podido solucionar de manera eficiente. El primero es la liquidez: activos como los bienes raíces o las obras de arte son notoriamente difíciles de vender con rapidez. La tokenización los convierte en fracciones negociables que pueden cambiar de manos en cuestión de segundos.
El segundo problema es la exclusión: muchos mercados imponen mínimos de inversión que dejan fuera a la gran mayoría de ahorradores. Con la propiedad fraccionada que permiten los tokens, una persona puede invertir desde montos pequeños en activos que antes requerían millones.
Según CoinDesk, el mercado de activos tokenizados casi se cuadruplicó el año pasado, llegando a cerca de 20 mil millones de dólares para finales de 2025, de acuerdo con datos de RWA.xyz. Esto sentó las bases para que 2026 sea considerado el año en que los bancos y gestores de activos globales pasen definitivamente de la fase de prueba a la de implementación real.
Historia y evolución de los RWA: De la teoría a los mercados globales
Los Primeros Pasos: La Tokenización Como Experimento (2017–2020)
El origen conceptual de los activos tokenizados del mundo real está íntimamente ligado al surgimiento de Ethereum, la blockchain que introdujo los contratos inteligentes a escala en 2015. Fue sobre esa infraestructura que comenzaron a aparecer, a partir de 2017, los primeros experimentos serios con la tokenización de activos reales.
Los estándares de tokens ERC-20 y ERC-721, el primero para activos fungibles como el dinero, el segundo para activos únicos como una obra de arte, fueron los bloques de construcción que permitieron a los desarrolladores empezar a representar acciones, bonos e inmuebles de forma digital. Los estándares ERC-1400 y ERC-3643, que llegaron después, añadirían capas de cumplimiento regulatorio específicamente diseñadas para activos financieros, según detalla Kraken en su guía completa sobre tokenización.
Llega la fase institucional (2021–2024)
El período entre 2021 y 2024 marcó un cambio decisivo: las grandes instituciones financieras dejaron de observar desde fuera y comenzaron a involucrarse directamente. BlackRock, el mayor gestor de activos del mundo, lanzó su fondo de mercado monetario tokenizado BUIDL sobre la red Ethereum, convirtiéndose en uno de los ejemplos más citados de un producto financiero tradicional y regulado operando sobre infraestructura blockchain. JPMorgan y BNY Mellon también comenzaron a desarrollar capacidades propias.
En paralelo, plataformas especializadas como Centrifuge comenzaron a operar pools de liquidez donde emisores de activos del mundo real podían tokenizar sus posiciones y publicarlas como colateral para recibir capital de origen colectivo.
Ondo Finance y Backed Finance emitieron bonos del Tesoro de Estados Unidos tokenizados, demostrando que incluso los instrumentos más seguros del sistema financiero podían existir sobre blockchain.
En el ámbito del arte, la explosión de los tokens no fungibles o NFT, (tokens únicos que representan un activo específico) en 2021, representó un momento de visibilidad masiva para la tokenización. El caso más famoso fue la venta de la obra digital de Beeple por $69 millones en la casa de subastas Christie ‘s, un evento que acercó el concepto a un público global más allá de los entusiastas de las criptomonedas.
También durante este período, plataformas de trading como Robinhood, Kraken y Gemini comenzaron a ofrecer versiones tokenizadas de las acciones más populares del mercado estadounidense.
El punto de inflexión: 2025 y la escala real
El 2025 se consolidó como el punto de inflexión que muchos actores del sector esperaban. Las stablecoins demostraron su encaje en el mercado real al ser usadas masivamente para pagos transfronterizos, liquidaciones comerciales y como reserva de valor digital.
Ese éxito fue el catalizador que convenció a inversores institucionales y gestores de patrimonio de que el siguiente paso lógico era mover el capital almacenado en stablecoins hacia activos que rindieran como bonos tokenizados, fondos monetarios tokenizados, acciones tokenizadas, oro tokenizado.
Un elemento clave para comprender por qué la adopción se ha acelerado tiene que ver con la maduración regulatoria. El Foro Económico Mundial señala que los recientes avances normativos en Estados Unidos con la Ley GENIUS han puesto los activos digitales en el centro de atención global. Si bien esta normativa se centra principalmente en las monedas digitales, el consenso entre reguladores y actores del mercado apunta a que la tokenización de activos será la siguiente gran frontera normativa.
Los Proyectos de RWA Más Importantes del Ecosistema
BlackRock BUIDL: El respaldo institucional más poderoso
Cuando el mayor gestor de activos del planeta decide lanzar un producto sobre blockchain, el mercado lo nota. El fondo de mercado monetario tokenizado BUIDL de BlackRock, desplegado sobre la red Ethereum, es quizás el caso más emblemático de cómo las finanzas tradicionales y la tecnología blockchain pueden coexistir bajo un marco regulado.
Este fondo permite a inversores institucionales acceder a rendimientos de corto plazo, típicamente provenientes de letras del Tesoro estadounidense, a través de tokens digitales que representan participaciones en el fondo.
Centrifuge: conectando el crédito real con las finanzas descentralizadas (DeFi)
Centrifuge opera como una de las plataformas más activas en el segmento de tokenización de deuda privada y crédito empresarial. Su modelo funciona mediante pools de liquidez: los emisores de activos del mundo real, como facturas comerciales, préstamos a pequeñas empresas o hipotecas, los tokenizan y los publican como colateral dentro del protocolo. Quienes aportan liquidez a estos pools reciben un retorno basado en los rendimientos generados por los activos subyacentes, sean bonos del Tesoro, bienes raíces u otros instrumentos.
Securitize: El puente entre Wall Street y la Blockchain
Securitize se ha posicionado como uno de los intermediarios más relevantes entre las grandes instituciones financieras de Wall Street y la infraestructura blockchain. Su trabajo es transformar productos financieros tradicionales, fondos de inversión, acciones privadas, bonos, en versiones nativas sobre blockchain que preserven todos los derechos legales del activo original.
Ondo Finance y Backed Finance: Deuda Soberana en Blockchain
Ondo Finance y Backed Finance representan dos iniciativas que llevan la deuda del gobierno estadounidense (considerada por muchos el activo más seguro del mundo), directamente a la blockchain.
Ambas plataformas han emitido versiones tokenizadas de bonos del Tesoro de Estados Unidos, permitiendo que inversores globales accedan a estos instrumentos de forma nativa sobre blockchain, sin necesidad de pasar por brokers tradicionales o cuentas en instituciones financieras estadounidenses.
HSBC y la tokenización de materias primas
HSBC, uno de los bancos más grandes del mundo, se encuentra entre las primeras grandes instituciones financieras que han comenzado a experimentar con la tokenización de oro y otras materias primas sobre blockchain, según documenta Kraken. El oro tokenizado, tokens digitales respaldados uno a uno por oro físico almacenado en bóvedas reguladas, emerge como uno de los segmentos de mayor potencial para 2026.
Oportunidades de negocio y ventajas competitivas por sector
El sector financiero
Para los bancos, gestores de activos y fondos de inversión, la tokenización no es simplemente una mejora tecnológica: es una reestructuración fundamental de cómo operan sus modelos de negocio.
Según el Foro Económico Mundial, los sistemas financieros tradicionales acumulan múltiples capas de intermediación que elevan los costos y ralentizan los procesos de liquidación. La tokenización sustituye muchas de esas capas por contratos inteligentes que ejecutan automáticamente tareas como el control del cumplimiento normativo, el pago de dividendos o las liquidaciones, lo que reduce los errores humanos y los gastos operativos. En los mercados de valores, donde la liquidación de operaciones puede tomar dos días hábiles, la tokenización tiene el potencial de reducirla a minutos o incluso segundos.
La ventaja competitiva para las instituciones financieras que adopten la tokenización antes que sus competidores es clara: podrán ofrecer productos nuevos con estructuras de costos más bajas, acceder a segmentos de clientes que hoy no pueden servir, inversores minoristas con montos pequeños, personas en mercados emergentes sin acceso a bancos tradicionales, y operar en mercados secundarios de activos que hoy son ilíquidos.
Otro ángulo de oportunidad para el sector financiero es la custodia de activos tokenizados, es decir, el almacenamiento seguro y la gestión de tokens en nombre de clientes. Los bancos custodios como BNY Mellon ya están desarrollando infraestructura para ofrecer este servicio a sus clientes institucionales, lo que representa una fuente de ingresos nueva en un segmento con barreras de entrada regulatorias altas.
El sector inmobiliario
Pocas industrias se benefician tanto de la tokenización como el sector inmobiliario. Los bienes raíces son, por naturaleza, activos ilíquidos y de alto valor unitario: no es posible vender la mitad de un edificio de manera sencilla ni acceder a su rentabilidad con una inversión pequeña.
La tokenización cambia eso de manera radical. Según BBVA, la tokenización en el sector inmobiliario está permitiendo a los inversores comprar participaciones de edificios, operar en mercados secundarios disponibles en todo momento y recibir rentas que se distribuyen automáticamente a través de contratos inteligentes.
Para empresas inmobiliarias y fondos de capital privado, las implicaciones son significativas.
Un promotor que tokeniza un proyecto puede acceder a un universo de financiadores mucho más amplio que el de los bancos o los fondos tradicionales, reduciendo su dependencia de intermediarios y los costos asociados.
El sector gubernamental
Los gobiernos pueden tener una herramienta poderosa en la tokenización para modernizar su gestión de deuda pública y ampliar el acceso de ciudadanos e inversores extranjeros a sus instrumentos financieros.
La emisión de bonos soberanos tokenizados reduce drásticamente los costos de suscripción y mejora el tiempo de comercialización. Para países con mercados de capitales poco desarrollados, la posibilidad de captar inversión global directamente sobre blockchain, sin la intermediación costosa de bancos de inversión internacionales, puede representar un acceso a financiamiento más barato y diversificado.
Más allá de la deuda, la tokenización tiene aplicaciones en registros públicos. La trazabilidad e inmutabilidad que ofrece la blockchain podría aplicarse a registros de propiedad de tierras, certificados educativos o expedientes médicos, reduciendo la corrupción y mejorando la eficiencia administrativa.
El sector de materias primas
El oro ha sido durante siglos el activo refugio por excelencia, pero su gestión física, almacenamiento, transporte, custodia, es costosa y compleja. La tokenización del oro elimina esas fricciones: un token respaldado por oro físico almacenado en una bóveda regulada puede comprarse, venderse y transferirse globalmente en segundos, sin mover un solo gramo del metal.
HSBC es uno de los primeros bancos en explorar esta vía, y el interés institucional en el segmento es creciente. Según CoinDesk, el oro tokenizado se perfila como la capa de colateral para las finanzas on-chain, del mismo modo que las stablecoins se convirtieron en la capa de liquidación.
Más allá del oro, la tokenización de materias primas tiene aplicaciones en sectores como la energía y la minería. Por ejemplo, una empresa minera puede tokenizar una parte de sus reservas de minerales, permitiendo que los inversores accedan a exposición al precio de esos recursos sin necesidad de poseerlos físicamente, mientras la empresa obtiene financiamiento a un menor costo.
DeFi y los RWA como colateral
Uno de los desarrollos más importantes del ecosistema cripto en los últimos años ha sido la integración de los RWA dentro de los protocolos de finanzas descentralizadas, conocidos como DeFi.
En estos sistemas, los usuarios pueden prestar y pedir prestado capital sin intermediarios, pero para hacerlo necesitan aportar colateral de calidad. Históricamente, ese colateral eran otras criptomonedas volátiles, lo que limitaba la estabilidad y el atractivo para inversores institucionales.
Los RWA tokenizados, bonos del Tesoro, fondos monetarios, o el mismo oro, resuelven ese problema al ofrecer colateral de alta calidad crediticia y baja volatilidad dentro de los mismos protocolos blockchain.
Para las empresas que emiten estos activos, la posibilidad de que sus tokens sean usados como colateral en protocolos DeFi amplía significativamente su liquidez y su atractivo para los inversores globales.
En definitiva, la tokenización representa una transformación profunda en la forma en que concebimos la propiedad y el acceso a los activos. Si bien persisten desafíos como la interoperabilidad limitada, los marcos legales poco claros y las dudas sobre liquidez, se trata de obstáculos propios de toda tecnología emergente. A medida que avancen los marcos regulatorios y el ecosistema continúe madurando, la tokenización tiene el potencial de convertirse en un pilar fundamental de las finanzas del futuro.

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